Close
It's a dream to be here. Come in the heart of the Mexican Caribbean. Fill in your check-in and check-out date below and book your stay. We can only promise you great moments and unforgettable holidays with us.

Si existe un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, ese es sin duda Collioure. A solo treinta minutos de Perpiñán, allí donde los Pirineos se hunden en las aguas cristalinas del Mediterráneo, nuestro pequeño pueblo pesquero le da la bienvenida con sus colores vibrantes y su aroma a salitre.
Desde el momento en que ponga un pie en los adoquines del puerto, comprenderá por qué Matisse y Derain se enamoraron de esta luz tan especial. Collioure no solo se visita, se siente: es el sonido de las olas contra las murallas del Castillo Real, el sabor salado de las anchoas recién preparadas y la tranquilidad de una terraza a la sombra del campanario. Para ayudarle a disfrutar de cada momento, hemos preparado una selección de nuestros 7 lugares favoritos.
Es imposible ver este colosal edificio que separa la playa del puerto. Antiguo palacio de verano de los Reyes de Mallorca en el siglo XIII, el Castillo Real es una ciudadela única en Francia que recuerda la importancia estratégica de la villa entre los reinos de Francia y Aragón.
Es, sin duda, el barrio más fotogénico de la ciudad. El Mouré, antiguo barrio de marineros y pescadores, es un laberinto de callejuelas empedradas, escaleras estrechas y fachadas llenas de flores donde se respira la auténtica cultura catalana.
Verdadero símbolo de la ciudad, esta iglesia posee una silueta reconocible al instante. Su famoso campanario con cúpula rosa, que antiguamente servía de faro para guiar a los barcos, parece brotar directamente del mar.
En 1905, la luz única de Collioure atrajo a Henri Matisse y André Derain. Deslumbrados por la pureza de los colores locales, decidieron pintar sus emociones en lugar de la realidad. Así nació el Fovismo (fauvisme), convirtiendo a este pequeño puerto en el centro del mundo artístico de la época.
Para los amantes del senderismo, el Fuerte Saint-Elme es una visita obligada. Esta fortaleza militar en forma de estrella domina la bahía desde una colina. Una vez en la cima, la recompensa es total: una vista impresionante de la Sierra de la Albera y los acantilados de la Costa Bermeja.
Collioure no estaría completa sin sus playas con carácter. A diferencia de las grandes extensiones de arena, las playas aquí están escondidas al pie de los monumentos o en calas rocosas, como la playa de Boramar o la íntima cala de Saint-Vincent.
La gastronomía es un pilar de la identidad de Collioure. El producto estrella sigue siendo la anchoa, preparada a mano de forma tradicional. Acompáñelas con un vino local (Collioure o Banyuls) y no se vaya sin probar los «croquants», deliciosos bizcochos de almendra que servimos cada mañana en nuestro desayuno.
El éxito de Collioure hace que aparcar sea difícil en temporada alta. El hotel Casa Païral ofrece un aparcamiento privado de pago. Para una visita tranquila, le aconsejamos llegar temprano o utilizar el aparcamiento «Cap Dourat» con su lanzadera gratuita. La alternativa ideal es el tren: la estación está a solo 10 minutos a pie del puerto.